La vanidad pendeja es un defecto de fabrica dirían algunos, en mi la vanidad funge como aliciente para alimentar mi cochino ego. Además de las interminables platicas de salón donde las mujeres hablan mal, bien, irónica o jodidamente de los hombres.
Una de ellas alegaba que la “muchacha”, bueno la mujer que le hace la limpieza, ante el temor de quedarse sola se casa con un tipo que tiene tanta virilidad como una barbie con un conjunto militar, pero ella asegura que no es la boda o quedarse sin su señora del aseo lo que le preocupa. Si no ese afán de las mujeres por sentir la seguridad (falsa) que les da un hombre, corren a los brazos closeteros de cualquiera.
En verdad buscamos esa “seguridad” yo creo que no en todas las mujeres despierta eso que te da el sentirte libre, sin las ataduras que te da la monogamia, obviamente no todas piensan como yo y que bueno si no que competitivo sería en la bolsa de valores del mundo puteril si todas salieran a rellenar sus carteras.
La mujer que cortaba mi cabello, dijo, textual: “yo prefiero estar sola llegar a casa sin pensar en que debo prepararle a alguien la cena, uno que coja rico, si está casado no importa, que su mujer le lave los calzones y a mí que me atienda en la cama”
Si soy sincera esto me hizo sentirme orgullosa de vivir en plena soledad gozando de los beneficios de solo salir con hombres que buscan en mí un solo interés y del cual me sirvo plácidamente con sus bonos extras.
Como lo he dicho en Saltillo ay una especie de devaluación de la virilidad, que encausa a las mujeres a salir con otras mujeres, o con hombres solo como objetos sexuales o con casi hombres.
Mujercitas que aun sueñan con príncipes azules de tacones rosas, quien está libre de pecado...No sabe lo que se pierde.
viernes, 10 de junio de 2011
martes, 17 de mayo de 2011
SIN RENCOR, ANTE LA DICHA.
El miedo nos hace estar alerta, creer, tener fe dicen algunos que quieren jugar a enamorarse, el amor es la pauta de aquellos ingenuos en búsqueda del tiempo perdido.
El me miraba con una mueca de cariño, de ese que se le tiene a la esperanza, aquella de encontrarse en los ojos de otro.
Algunos intentos de sexo fallido, los besos que indulgentemente le di en la boca, me hicieron recrear escenas de mis propios miedos. Llegue a pensar que él había despertado en mí esa sensación de querer, de estar.
Me encontré con la falsía de los que aman, pero es más el amor así mismos que a cualquier otro, de mi propio egoísmo, de dormir sola con mi cochino ego.
No estoy lista para dejar de ser Violetta, la que camina con tacones altos y la mirada fija, no estaba lista para dejar mis carteras vecinas, quería solo querer sin esas malas intenciones de los que llevan esa pendeja etiqueta de propiedad privada.
Era mi libertad la que hablaba, miss pelvis la que no se dejaba gobernar, era yo, creo queridos míos que estos momentos en los que me pongo asquerosamente reflexiva sirven para hacer pautas.
Sentarme cerca de alguna ventana, con algún libro que me grite a la cara la irrealidad de los otros, con un café que me enfrié las ganas de querer tener fe.
El se fue, no dejo ni la fe, ni el amor, no devolvió los besos que me había robado, era como si solo lo hubiera soñado, cuando sueño que soy como tantas otras dentro de un closet ignorándose y buscando en las novelas rosa su propio final feliz.
Amor, me enferma esa palabra, que lastima que mis mejores sentimientos me hagan vomitar, la gente que se enamora no vomita y por eso se envenena envenena.
El me miraba con una mueca de cariño, de ese que se le tiene a la esperanza, aquella de encontrarse en los ojos de otro.
Algunos intentos de sexo fallido, los besos que indulgentemente le di en la boca, me hicieron recrear escenas de mis propios miedos. Llegue a pensar que él había despertado en mí esa sensación de querer, de estar.
Me encontré con la falsía de los que aman, pero es más el amor así mismos que a cualquier otro, de mi propio egoísmo, de dormir sola con mi cochino ego.
No estoy lista para dejar de ser Violetta, la que camina con tacones altos y la mirada fija, no estaba lista para dejar mis carteras vecinas, quería solo querer sin esas malas intenciones de los que llevan esa pendeja etiqueta de propiedad privada.
Era mi libertad la que hablaba, miss pelvis la que no se dejaba gobernar, era yo, creo queridos míos que estos momentos en los que me pongo asquerosamente reflexiva sirven para hacer pautas.
Sentarme cerca de alguna ventana, con algún libro que me grite a la cara la irrealidad de los otros, con un café que me enfrié las ganas de querer tener fe.
El se fue, no dejo ni la fe, ni el amor, no devolvió los besos que me había robado, era como si solo lo hubiera soñado, cuando sueño que soy como tantas otras dentro de un closet ignorándose y buscando en las novelas rosa su propio final feliz.
Amor, me enferma esa palabra, que lastima que mis mejores sentimientos me hagan vomitar, la gente que se enamora no vomita y por eso se envenena envenena.
viernes, 29 de abril de 2011
CUENTO CORTO DE ADULTERIO
¿Qué vez cuando me vez? A una amiga, una confidente, un aliado, todos nos vendemos por algo, hasta las personas que llegan sutilmente a buscarte tratando de encontrar un oído que les ayude a vomitar todo ese rencorcito retorcido que tienen dentro.
Queridas amigas, mujeres subyugadas a los deseos de sus maridos, la familia, la religión. Pensaba yo voz baja mientras suspiraba, la biblia es una telenovela de adulterios y bajas pasiones, ¿Por qué deberíamos ser nosotros la excepción? Somos mortales y la carne es débil, demasiado débil.
Las mujeres se victimizan, si el hombre comete un error ellas automáticamente se convierten en santas, pero ay aquellas que debajo del velo o las sabanas son todas unas magdalenas modernas, putas de closet como yo las llamo.
Huyen a esos hoteles baratos, donde los sonidos de las camas viejas retumban más que sus gritos en las paredes rojas, con luz neón.
Queridas amigas, mujeres subyugadas a los deseos de sus maridos, la familia, la religión. Pensaba yo voz baja mientras suspiraba, la biblia es una telenovela de adulterios y bajas pasiones, ¿Por qué deberíamos ser nosotros la excepción? Somos mortales y la carne es débil, demasiado débil.
Las mujeres se victimizan, si el hombre comete un error ellas automáticamente se convierten en santas, pero ay aquellas que debajo del velo o las sabanas son todas unas magdalenas modernas, putas de closet como yo las llamo.
Huyen a esos hoteles baratos, donde los sonidos de las camas viejas retumban más que sus gritos en las paredes rojas, con luz neón.
miércoles, 27 de abril de 2011
AMOR Y GOLOSINAS, JUEGOS PERVERSOS
Pensé que el amor a primera vista solo podía existir en las novelas rosa o en los cuentos que leía cuando niña, la realidad sobre pasa la ficción.
A ella la conocí en un lugar que si pudiera tener nombre sería Sodoma y Gomorra actual y región cuatro, ella una consolidada actriz de su propia historia, yo diría más bien una caricatura de vida en que la palabra “no” jamás tendría cabida. ¿Pueden creer que ay personas que suponen que a base de sacrificios, tendrán su pago por ello al morir? ¡aja!
El venia de un mundo más común, pero no por ello escapaba de las constantes reprimendas que trae consigo el matrimonio, cantante por diversión, loco por convicción y adicto a las paletas. Mente creativa, vida perfecta y nos Jordan en los pies era todo lo que necesitaba.
Ya saben el encuentro casual las miradas, saber que están hechos el uno para el otro con tan solo ver los ojos del ser amado, si cuento una historia de amor podría vomitar saben que no es lo mío, que estas cosas no podrían ocurrirme a mí.
Pero que podrían ser todas estas historias, sin los villanos, en este caso fariseos, acusándolos por vivir en “¡pecado!” cometiendo fornicación. En la religión fornicar es el acto del coito fuera del matrimonio y no tiene que ser precisamente relacionado con el adulterio.
Mientras me contaban su anécdota con los fanáticos religiosos no podían dejar de llegar a mi cabeza imágenes de tipos con antorchas y gritando frenéticamente. A ella como una Magdalena siendo apuntada con dedos inquisidores de todos aquellos que se creían dioses.
Y bueno a él siendo enjuiciado para ir a la orca, mientras lo observaba un montón de desconocidos y su esposa con esos ojos de rabia y lastima a la vez, si algo he aprendido de mis malos caminos, es que una mujer con ego el mutilado es peor que un perro rabioso.
Mis queridos amigos, intentan diseñarse un final feliz, o buscan uno supongo. Yo estoy a punto de cambiar mi profesión de Hetaira reconocida y clitoriana de alcurnia por la de consejera sexual o confidente de adulterios. Ellos recreándose, comprando, diseñando su propia historia de vida.
A ella la conocí en un lugar que si pudiera tener nombre sería Sodoma y Gomorra actual y región cuatro, ella una consolidada actriz de su propia historia, yo diría más bien una caricatura de vida en que la palabra “no” jamás tendría cabida. ¿Pueden creer que ay personas que suponen que a base de sacrificios, tendrán su pago por ello al morir? ¡aja!
El venia de un mundo más común, pero no por ello escapaba de las constantes reprimendas que trae consigo el matrimonio, cantante por diversión, loco por convicción y adicto a las paletas. Mente creativa, vida perfecta y nos Jordan en los pies era todo lo que necesitaba.
Ya saben el encuentro casual las miradas, saber que están hechos el uno para el otro con tan solo ver los ojos del ser amado, si cuento una historia de amor podría vomitar saben que no es lo mío, que estas cosas no podrían ocurrirme a mí.
Pero que podrían ser todas estas historias, sin los villanos, en este caso fariseos, acusándolos por vivir en “¡pecado!” cometiendo fornicación. En la religión fornicar es el acto del coito fuera del matrimonio y no tiene que ser precisamente relacionado con el adulterio.
Mientras me contaban su anécdota con los fanáticos religiosos no podían dejar de llegar a mi cabeza imágenes de tipos con antorchas y gritando frenéticamente. A ella como una Magdalena siendo apuntada con dedos inquisidores de todos aquellos que se creían dioses.
Y bueno a él siendo enjuiciado para ir a la orca, mientras lo observaba un montón de desconocidos y su esposa con esos ojos de rabia y lastima a la vez, si algo he aprendido de mis malos caminos, es que una mujer con ego el mutilado es peor que un perro rabioso.
Mis queridos amigos, intentan diseñarse un final feliz, o buscan uno supongo. Yo estoy a punto de cambiar mi profesión de Hetaira reconocida y clitoriana de alcurnia por la de consejera sexual o confidente de adulterios. Ellos recreándose, comprando, diseñando su propia historia de vida.
viernes, 25 de marzo de 2011
CLITORIANAS PARTE I
Hablando con gente desconocida, mujeres disfrazando sus días con vestidos largos, sudaderas, exceso de maquillaje, tacones, minifaldas y sonrisas falsas.
Juanita:
Una señora de setenta años, viuda, pensionada, trabaja en una casa lavando y planchando ropa para que no la ataque la soledad y el desgaste de los días sin compañía.
La vi varias veces a la misma hora, siempre con su cabello extrañamente engrasado, faldas largas que le llegaban a los tobillos, me llamo la atención que andaba llena de joyas y un cinturón enorme rodeado de monedas y una hebilla como para calentar tortillas.
Tenía tantas ganas de saber su nombre, donde vivía, que pensaba, un día el azar jugó con nosotras nos sentó en el mismo lugar, ahí pude verla de frente y decirle: ¡hola! ¿Cómo te llamas? Y despertar en ella las ganas de vomitar un sinfín de historias de su vida.
Una extraña:
No sé porque de ella solo puedo recordar el nombre de un pequeño de seis meses que cargaba llamado Ricardito, tiene más de un año que vive en Ramos Arizpe, tiene una hija de siete años quien vive con su abuela.
En una parada de microbús, estaba ella preguntando de alguna ruta que por supuesto yo no conocía, con un pequeño, un saludo basto para que me contara su vida en un breve de minutos.
Casada, dos hijos, decidió operarse para no procrear, después de dos abortos, con una mirada melancólica me dijo que su pequeña no quería vivir con ella lejos de sus abuelos así que decidió dejarla a cargo de la misma.
Me conto sobre sus abortos, y terminaba cada frase con “¡Dios así lo quiso!”, ya no sé si ven a Dios como una especie de amenaza humana o una justificación barata.
Estas dos mujeres son una porción de muchas que día a día en oídos extraños vacían un poco de lo que tienen en el bolso de mano, guardado junto con miradas perdidas y ojos llorosos.
No, no quiero empezar una temática de drama, es la realidad, fuera de aquellas mujeres de tacones, sonrisas y caricias con olor a billetes de quinientos.
Juanita:
Una señora de setenta años, viuda, pensionada, trabaja en una casa lavando y planchando ropa para que no la ataque la soledad y el desgaste de los días sin compañía.
La vi varias veces a la misma hora, siempre con su cabello extrañamente engrasado, faldas largas que le llegaban a los tobillos, me llamo la atención que andaba llena de joyas y un cinturón enorme rodeado de monedas y una hebilla como para calentar tortillas.
Tenía tantas ganas de saber su nombre, donde vivía, que pensaba, un día el azar jugó con nosotras nos sentó en el mismo lugar, ahí pude verla de frente y decirle: ¡hola! ¿Cómo te llamas? Y despertar en ella las ganas de vomitar un sinfín de historias de su vida.
Una extraña:
No sé porque de ella solo puedo recordar el nombre de un pequeño de seis meses que cargaba llamado Ricardito, tiene más de un año que vive en Ramos Arizpe, tiene una hija de siete años quien vive con su abuela.
En una parada de microbús, estaba ella preguntando de alguna ruta que por supuesto yo no conocía, con un pequeño, un saludo basto para que me contara su vida en un breve de minutos.
Casada, dos hijos, decidió operarse para no procrear, después de dos abortos, con una mirada melancólica me dijo que su pequeña no quería vivir con ella lejos de sus abuelos así que decidió dejarla a cargo de la misma.
Me conto sobre sus abortos, y terminaba cada frase con “¡Dios así lo quiso!”, ya no sé si ven a Dios como una especie de amenaza humana o una justificación barata.
Estas dos mujeres son una porción de muchas que día a día en oídos extraños vacían un poco de lo que tienen en el bolso de mano, guardado junto con miradas perdidas y ojos llorosos.
No, no quiero empezar una temática de drama, es la realidad, fuera de aquellas mujeres de tacones, sonrisas y caricias con olor a billetes de quinientos.
miércoles, 23 de marzo de 2011
CLOSET DE CRISTAL
El vivía atrapado en un closet, pero no uno común y corriente era uno donde todos podíamos verlo, darnos cuenta de aquellos deslices de falta de moral, fugitivo de la normalidad, enemigo de la verdad.
Así era el ese chico que vivía a un costado de mi casa, hicimos sobre mesa después de una buena cena, un café y un buen cigarro, para acompañar su melancolía. Habría preferido el alcohol, como bien dicen es un buen lubricante social.
Me decía yo no soy como tú. Necesito enamorarme, encontrar un hombre que me quiera y si puede ser que de vez en cuando me regale flores. Mi respuesta fue prefiero que coja bien y ya le regalaré yo las flores.
Soy una mujer promiscua, sí, porque pretendo utilizar el sexo como medio para encontrar lo que todo el mundo busca: reconocimiento, placer, autoestima y, en definitiva, amor y cariño. ¿Qué hay de patológico en eso? Si quieres ponerme un nombre, adelante no me importa, pero sabes que lo que soy en realidad es una Nereida, una Ninfa sencillamente.
Nunca llevo mi bolsita de prejuicios, el se marcho a algún congal de donde ocasionalmente sacaba mancebos para tener amantes en las noches de soledad, si la soledad ese arbitro insobornable.
Algunos antropólogos dicen... que el morbo surge de transgredir las reglas básicas del asco.
Así era el ese chico que vivía a un costado de mi casa, hicimos sobre mesa después de una buena cena, un café y un buen cigarro, para acompañar su melancolía. Habría preferido el alcohol, como bien dicen es un buen lubricante social.
Me decía yo no soy como tú. Necesito enamorarme, encontrar un hombre que me quiera y si puede ser que de vez en cuando me regale flores. Mi respuesta fue prefiero que coja bien y ya le regalaré yo las flores.
Soy una mujer promiscua, sí, porque pretendo utilizar el sexo como medio para encontrar lo que todo el mundo busca: reconocimiento, placer, autoestima y, en definitiva, amor y cariño. ¿Qué hay de patológico en eso? Si quieres ponerme un nombre, adelante no me importa, pero sabes que lo que soy en realidad es una Nereida, una Ninfa sencillamente.
Nunca llevo mi bolsita de prejuicios, el se marcho a algún congal de donde ocasionalmente sacaba mancebos para tener amantes en las noches de soledad, si la soledad ese arbitro insobornable.
Algunos antropólogos dicen... que el morbo surge de transgredir las reglas básicas del asco.
viernes, 4 de marzo de 2011
Regalo de quimeras
He estado ausente queridos míos viajando a el país de "LAS VAGINAS" no desesperen volveré tan pronto recorra el morbo y la doble moral de esta ciudad. Un trabajo arduo, bello, enriquecedor (mas para mi cartera.) Besos a todos, mujeres, hombres, eunucos, quimeras. Los ama fría y superficialmente. Su Violetta
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