domingo, 5 de septiembre de 2010

CUESTION DE SUERTE

En esta ocasión prefiero no hablar de tragedias ajenas. Ya saben, en este mundo de rentas, ventas, mentiras y amorcitos de crédito card, es mejor volverse espectadora y permitir que hablen los demás, por que como dijo Confucio. “El que sólo está lleno de si mismo, está vacío”.
Alguna vez escuche decir de boca de mi padre algo así como: “la suerte es para los pendejos”. Y bueno, uno les cree a los padres tanto como la razón aguanta, así que yo le creí a él y clasifiqué como pendejos a todos aquellos individuos suertudos que ganaban la lotería. Ya en serio, eso me marcó y pasó a ser parte de mi acervo de frases sabias y siempre utilizables.
Mi idea entorno a estoa cambiado un poco, a raíz de cierta historia que me contaron (aquí empieza la parte que suena a testimonio acerca de Jesús, pero no cambien la página, por favor): Sofía es una chica de diecisiete años. Fue violada de pequeña por un familiar. Comenzó en la prostitución muy joven por que no tenía dinero. (Imaginen si por no tener dinero todo mundo entrara en esto, México sería un burdel gigante). Esta embarazada de cuatro mese; de manera bastante irónica, el padre de su hijo es también su manager (eufemismo que se utiliza para proxeneta). Es este quien atiende la cartera de clientes y quien controla los gastos. Platicando con Sofía, me doy cuenta que no es la ignorancia lo que lleva a una mujer a vivir subyugada; esta técnica es una forma de vida inexplicable, pero cierta. No intento que alguien se toque el corazón y llore con esta pequeña reseña, pero si quiero que entiendan mi punto. Ni siquiera Justina, la del Marqués, sabe hasta donde llega el infortunio de la vida real.
Sofía ha convertido su vida de mentirillas en algo cotidiano, y bueno, su pareja, esposo y padre de su hijo acepta y tolera que ella comparta su amor pagado con otros hombres. La oportunidad de conocerla se me dio en una ocasión en que compartimos escenario de trabajo, ya saben, en reuniones en las que cada quien lleva su cada cual pagada, y haciendo siempre honor al tamaño de la cartera (quien trae la más cara, educada y bonita). Rodeadas de pláticas nefastas y pseudo negocios, decidimos beber tequila y güisqui para olvidar un poco el sabor amargo d tanta hipocresía, que traía consigo una noche larga de mucho trabajo y tacones altos.
Después de hablar Sofía (y metiendo mi personita al tema, de nuevo) veo que la suerte es parte importante de mi vida. Como ya les había comentado, aún no he tenido alguna experiencia desagradable, o que me enseñe se estoy haciendo lo correcto (una vez más, “¡Aleluya deidad de las putas!”).
Algunos les toca que les llueva, a otros que se les inunde y a otros como yo, el agua solo nos moja los tacones. La suerte si existe, pero es como el presupuesto de gobierno, muy, muy injusta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario