Alguien cuestiona las mentiras las llamas “verdades a medias”, “mentiras piadosas”, todo depende del lucro con que las uses.
Los hombres mienten, las mujeres mejor. Un chico de veintidós le daba cinco años menos de vida a mi personita, las demostraciones mas extrañas de cariño, hablar hasta de amor, si pero ese que va mas allá del sentimentalismo.
Ver una película tomarnos de las manos y disfrutar de las delicias de la carne y unos cuantos besos perdidos.
Comenzó a olerme el cuello, me describe como un color “Aqua” y repite con besos que le gusta el aroma de mi cabello.
Dejamos de preocuparnos por los demás, empezamos a jugar con esto que siente nuestro propio deseo, sabemos quienes somos por que nos dimos a la tarea de reconocernos con nuestras propias manos, degustarnos con besos personalizados.
Si, ¡aja! esos amoríos de quinceañera, algunas lo ven como perdida de tiempo, para mi es devolverle vida a algo muerto ¡maravilloso tan maravilloso!.
Y las despedidas no saben a nada, solo se trata de rellenar un poco de la alacena, de verlo como una necesidad básica ya saben como comer, tomar agua.
Ay días, o noches, que si lo extraño, a veces lo traigo conmigo hasta mi cama cuando pienso demasiado en el y duermo con su rostro y su cuerpo en mi pensamiento.
El también sueña conmigo, se que ay instantes en los que revivo en sus labios y su cuerpo siente mis manos rondando con caricias. Un niño jugando a ser hombre con Violetta.
lunes, 29 de noviembre de 2010
lunes, 11 de octubre de 2010
SE SOLICITA AMANTE, AMPLIO CRITERIO
Es cierto en ocasiones nos excitamos solo con pensar lo que vamos a hacer y aunque no haya sido tan bueno (el sexo) tu terminas satisfecho.
Hoy en día es difícil encontrar buenos amantes, aquellos que sean discretos, que no hagan alarde de sus aventuras de cama y que estén cuando tu de verdad los necesitas.
Ayer encontré a un amigo con el cual me resulta entretenido hablar sobre hombres y su instrumento de batalla, ambos compartimos los mismos gustos, él está en una etapa asexual, bueno eso cree, es más bien cuestión de suerte.
Hablábamos de que todas las Hetairas deberíamos tener nuestra propia premiación a “El Falo del año” ¡aja!, se que resulta increíble pero dentro de los que apoyan la nomina, algunos valen la pena.
Esta por ejemplo el tipo rudo con cierto airecito chicano, que tiene el don de buen amante, rudo y fuerte. Aquel que tiene pinta de mujeriego, atractivo y alegre. Podría ser ese que corre y tiene un abdomen donde podría lavar mi ropita interior. Ya se tal vez aquel que generosamente me llama para decirme cuanto le gusto. O ese que viene de vez en vez con regalitos. Esta el que me dice que me quiere y piensa en el tiempo que tengo conociéndolo.
Cada uno, a pesar de que no todos son excepcionales en la cama, tienen su encanto. Tenemos nuestro inventario de aventuras nos reunimos a contarnos secretitos de ellos, a reírnos algunas veces, a imaginarlos, a jugar con nuestras mentes retorcidas.
Jugamos a coquetear, aprendemos de las miradas, los movimientos y en el desinterés de nosotras esta el interés de ellos. A recibir sin tener que dar. Suena por demás egoísta pero quien no lo es, los hombres no han aprendido que las mujeres no lo hacen por nada, todas se venden por algo: amor, deseo, compañía, promesas, dinero.
Terminamos nuestra profunda platica eligiendo a uno de los candidatos, ese que cumplía con un sin número de requisitos.
Optamos por elegir al chico rudo, fuerte, y gran amante. Lo más maravilloso de todo es que es discreto, y con disponibilidad de tiempo.
Y entonces, se que había averiguado lo suficiente para luego enseñarme lo mal que se lleva la libertad con la indiscreción.
Hoy en día es difícil encontrar buenos amantes, aquellos que sean discretos, que no hagan alarde de sus aventuras de cama y que estén cuando tu de verdad los necesitas.
Ayer encontré a un amigo con el cual me resulta entretenido hablar sobre hombres y su instrumento de batalla, ambos compartimos los mismos gustos, él está en una etapa asexual, bueno eso cree, es más bien cuestión de suerte.
Hablábamos de que todas las Hetairas deberíamos tener nuestra propia premiación a “El Falo del año” ¡aja!, se que resulta increíble pero dentro de los que apoyan la nomina, algunos valen la pena.
Esta por ejemplo el tipo rudo con cierto airecito chicano, que tiene el don de buen amante, rudo y fuerte. Aquel que tiene pinta de mujeriego, atractivo y alegre. Podría ser ese que corre y tiene un abdomen donde podría lavar mi ropita interior. Ya se tal vez aquel que generosamente me llama para decirme cuanto le gusto. O ese que viene de vez en vez con regalitos. Esta el que me dice que me quiere y piensa en el tiempo que tengo conociéndolo.
Cada uno, a pesar de que no todos son excepcionales en la cama, tienen su encanto. Tenemos nuestro inventario de aventuras nos reunimos a contarnos secretitos de ellos, a reírnos algunas veces, a imaginarlos, a jugar con nuestras mentes retorcidas.
Jugamos a coquetear, aprendemos de las miradas, los movimientos y en el desinterés de nosotras esta el interés de ellos. A recibir sin tener que dar. Suena por demás egoísta pero quien no lo es, los hombres no han aprendido que las mujeres no lo hacen por nada, todas se venden por algo: amor, deseo, compañía, promesas, dinero.
Terminamos nuestra profunda platica eligiendo a uno de los candidatos, ese que cumplía con un sin número de requisitos.
Optamos por elegir al chico rudo, fuerte, y gran amante. Lo más maravilloso de todo es que es discreto, y con disponibilidad de tiempo.
Y entonces, se que había averiguado lo suficiente para luego enseñarme lo mal que se lleva la libertad con la indiscreción.
jueves, 7 de octubre de 2010
CORPORATIVIZACIÓN DEL OFICIO
Siempre se conoce gente nefasta, y más en este negocio. Los ejemplares de la miseria humana se arrastran por todo Saltillo, se esconden en las esquinas, en los Palacios de Gobierno, en las escuelas y callejones.
Pero bien dicen que el enemigo está en casa, y así me pasó a mí. No me refiero a mi familia, si no aun tipo de esos horribles, que Dios creó con los residuos del barro de Adán.
Hay quienes ven en esto toda una corporación o hasta una empresa establecida. Así era este sujeto, quien trataba de alimentar mi ego, mientras buscaba que yo alimentara su nariz; trataba de venderme ingenuidad yo pecados.
A muchas de este negocio les pasa, se encuentran a algún fulano que las protege y administra a cambio de la mitad de sus ganancias, que sirve para patrocinarle a él una que otra cosa rara. Justo de esa medida era El Patrón de quien hablo: adicto, sabelotodo sucio, se tomaba la libertad de pedir que te quitaras la ropa para ver que tal estaba la mercancía, como si hicieras casting para el negocio de tu vida.
Aún y con mi habilidad para no caer en trampas, pero si ser bastante tramposa, comencé a laborar en horarios nocturnos en el negocio del Patrón (me encantaría decirles el nombre, pero no se emocionen, no lo haré, no daré publicidad gratis a un montón de cabrones).
Mi experiencia con él fue caso tan explotadora como la que tuve en el trabajo que deje y que me llevó a laborar de acompañante.
El del Patrón, es todo un negocio establecido: cartera de clientes, página de Internet, tarjetas de presentación, pago por nómina, ajá, increíble ¿no? “Mas que un servicio una compañía” era su lema.
El jamás se movía para eso existía Ella, quien secundaba sus órdenes. En Ella veía el cliché de las relaciones con los proxenetas: les hace falta, sienten que no van a vivir sin ellos. Cualquier semejanza con un kilo de cois debajo de la cama es mera coincidencia.
Odio a esos tipos que ven Discovery Channel cinco minutos y creen saberlo todo en el mundo. De verdad, así se las creía éste, un genio, el Carlos Slim de las lentejuelas…
Decidí dejar mi acta de renuncia. Siempre he tenido éxito, y me ha bastado con mis propias mañas. No necesitaba a ese Patrón que parecía caminar siempre con el letrero que decía: “Se vende hijo de puta con buenos modales, aproveche oferta por tiempo limitado”
Saltillo es un ombligo, te enteras de todo, conoces a todos. Me enteré del quiebre en a bolsa de valores de este corporativo de putas. No les voy a decir quién me contó. Ni quien quebró, no como… ellos saben bien, y como todo termina mezclándose con todo, el que este libre de coca que tire la primera piedra.
Pero bien dicen que el enemigo está en casa, y así me pasó a mí. No me refiero a mi familia, si no aun tipo de esos horribles, que Dios creó con los residuos del barro de Adán.
Hay quienes ven en esto toda una corporación o hasta una empresa establecida. Así era este sujeto, quien trataba de alimentar mi ego, mientras buscaba que yo alimentara su nariz; trataba de venderme ingenuidad yo pecados.
A muchas de este negocio les pasa, se encuentran a algún fulano que las protege y administra a cambio de la mitad de sus ganancias, que sirve para patrocinarle a él una que otra cosa rara. Justo de esa medida era El Patrón de quien hablo: adicto, sabelotodo sucio, se tomaba la libertad de pedir que te quitaras la ropa para ver que tal estaba la mercancía, como si hicieras casting para el negocio de tu vida.
Aún y con mi habilidad para no caer en trampas, pero si ser bastante tramposa, comencé a laborar en horarios nocturnos en el negocio del Patrón (me encantaría decirles el nombre, pero no se emocionen, no lo haré, no daré publicidad gratis a un montón de cabrones).
Mi experiencia con él fue caso tan explotadora como la que tuve en el trabajo que deje y que me llevó a laborar de acompañante.
El del Patrón, es todo un negocio establecido: cartera de clientes, página de Internet, tarjetas de presentación, pago por nómina, ajá, increíble ¿no? “Mas que un servicio una compañía” era su lema.
El jamás se movía para eso existía Ella, quien secundaba sus órdenes. En Ella veía el cliché de las relaciones con los proxenetas: les hace falta, sienten que no van a vivir sin ellos. Cualquier semejanza con un kilo de cois debajo de la cama es mera coincidencia.
Odio a esos tipos que ven Discovery Channel cinco minutos y creen saberlo todo en el mundo. De verdad, así se las creía éste, un genio, el Carlos Slim de las lentejuelas…
Decidí dejar mi acta de renuncia. Siempre he tenido éxito, y me ha bastado con mis propias mañas. No necesitaba a ese Patrón que parecía caminar siempre con el letrero que decía: “Se vende hijo de puta con buenos modales, aproveche oferta por tiempo limitado”
Saltillo es un ombligo, te enteras de todo, conoces a todos. Me enteré del quiebre en a bolsa de valores de este corporativo de putas. No les voy a decir quién me contó. Ni quien quebró, no como… ellos saben bien, y como todo termina mezclándose con todo, el que este libre de coca que tire la primera piedra.
lunes, 4 de octubre de 2010
APRENDER
Todos los días al despertar siento el impulso de verme en el espejo del baño me observo desnuda, toco mis senos, y mido con mis dedos si la gravedad y los años que pasan han causado estragos, mi abdomen, mis piernas, mis muslos y si la magia de la ropa interior aun no pierde ese maravilloso encanto en los hombres al dibujarme la figura.
Juego con la sensualidad de la regadera del agua cayendo en la piel, de los besos que se van dibujando de algunos de mis amores a quienes conservo en el pensamiento, los casos especiales de generosidad carnal.
Todas tenemos a nuestros favoritos, a los que podrían pasar desapercibidos por la chequera y los saldos extra, en algunas ocasiones al salir del baño casi a punto de concluir las ideas, regreso a ser yo, todo los pensamientos pintados de lujuria de miss pelvis se fueron por el caño diluyéndose con el agua.
Tu alguna vez te has arrepentido de no vivir, alguna vez te has visto de verdad en el espejo, te imaginas dibujando aves en el pecho que un día volaran, o que traerán algo nuevo, o dejaran de tener colores.
O piensas, en nada, solo en que el baño se convierte en mi lugar infinito favorito, tan pequeño a veces, cálido, mío, donde desnuda sin nadie puedo ser yo. Puedo ver cada recoveco de mi cuerpo.
Un día veía mis calzones, a la altura de mis tobillos seguramente estaba sentada sobre la taza, imaginándome algo, fumando, no lo recuerdo, dije “¡vaya, que sexy es verlos desde esta altura!”.
De esas perversiones personales, ese placer de verme, de observar cada espacio de carne, mi ropa, mis pies, las manos, reconocerme. Empiezo a reflexionar en dos frases que escribe mi poeta favorito. Lo primero, uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad.
Lo segundo que, uno empieza a aprender...Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas. Y luego comienzo a vestirme, para salir de nuevo con mis tacones altos, una sonrisa carmín, y mi cartera lista.
Juego con la sensualidad de la regadera del agua cayendo en la piel, de los besos que se van dibujando de algunos de mis amores a quienes conservo en el pensamiento, los casos especiales de generosidad carnal.
Todas tenemos a nuestros favoritos, a los que podrían pasar desapercibidos por la chequera y los saldos extra, en algunas ocasiones al salir del baño casi a punto de concluir las ideas, regreso a ser yo, todo los pensamientos pintados de lujuria de miss pelvis se fueron por el caño diluyéndose con el agua.
Tu alguna vez te has arrepentido de no vivir, alguna vez te has visto de verdad en el espejo, te imaginas dibujando aves en el pecho que un día volaran, o que traerán algo nuevo, o dejaran de tener colores.
O piensas, en nada, solo en que el baño se convierte en mi lugar infinito favorito, tan pequeño a veces, cálido, mío, donde desnuda sin nadie puedo ser yo. Puedo ver cada recoveco de mi cuerpo.
Un día veía mis calzones, a la altura de mis tobillos seguramente estaba sentada sobre la taza, imaginándome algo, fumando, no lo recuerdo, dije “¡vaya, que sexy es verlos desde esta altura!”.
De esas perversiones personales, ese placer de verme, de observar cada espacio de carne, mi ropa, mis pies, las manos, reconocerme. Empiezo a reflexionar en dos frases que escribe mi poeta favorito. Lo primero, uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad.
Lo segundo que, uno empieza a aprender...Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas. Y luego comienzo a vestirme, para salir de nuevo con mis tacones altos, una sonrisa carmín, y mi cartera lista.
lunes, 27 de septiembre de 2010
DIBUJANDO LINEAS
Cuando lo imagine por primera vez me parecía tan sensual la idea de besarlo, en esos días había leído una revista donde la mayoría de las notas centrales son encuestas sexuales, digo en mi oficio es como leer la bolsa de valores para un empresario, en fin hablaba de las fantasías recurrentes en las mujeres, me llamo la atención dos de ellas. La primera decía que de diez mujeres ocho tienen la idea recurrente de tener sexo con un extraño y otras el sexo rudo.
Me apunte en las que prefieren el sexo con un extraño, y bueno es que miss pelvis tenía sus propias jueguitos perversos, recuerdo que a los 18 lo que me hacía sentir cosquillas entre las piernas era tener un chico rudo, con brazos fuertes llenos de tatuajes. Y ahora la oportunidad de hacer este sueño realidad se hacía presente.
¡Ah! Bendita tecnología, que nos hace más cercanos y nos deja vernos a través de imágenes con poses de revista y el mejor peinado, o la ridiculez de las noches de fiesta.
Cumplía con los requisitos oficiales, por lo menos hasta ahora, después de planear tanto una salida a el regio mundo de los barrios llenos de congales, me decidí, me aventure a conocerlo y emborracharme a propósito para terminar en su cama, digo si no era lo que esperaba podría usar el pretexto clásico de ¡que hice, perdón andaba hasta la madre! Cosa que no fue así, si no todo lo contrario. Y volvería por más en la primera oportunidad.
Quiero ver líneas de sus dedos dibujados en mi espalda de nuevo, tal vez no lo vuelva a ver pero miss pelvis quedo satisfecha la realidad supera la ficción regrese a casa con el mejor sabor de boca, él es de los que en cada oportunidad se aleja buscando, o intentando encontrar.
Que se quede con los sueños de Violetta en su cama, con unos besos de mi boca, y mis piernas abrazándolo, y el agradecimiento por la hacer de lo erótico algo real.
Es un nómada que tiene casas y un lugar a donde va, que huye pero nadie puede huir de nada ni de sí mismo. Y entre paginas y letras nos buscamos, nos alejamos, nos enviamos besos que un día nos daremos, son de esas promesas que no ay que cumplir. Las palabras solo sé que quedan si las escribes con tinta en la piel, the only truth is what you feel!
Me apunte en las que prefieren el sexo con un extraño, y bueno es que miss pelvis tenía sus propias jueguitos perversos, recuerdo que a los 18 lo que me hacía sentir cosquillas entre las piernas era tener un chico rudo, con brazos fuertes llenos de tatuajes. Y ahora la oportunidad de hacer este sueño realidad se hacía presente.
¡Ah! Bendita tecnología, que nos hace más cercanos y nos deja vernos a través de imágenes con poses de revista y el mejor peinado, o la ridiculez de las noches de fiesta.
Cumplía con los requisitos oficiales, por lo menos hasta ahora, después de planear tanto una salida a el regio mundo de los barrios llenos de congales, me decidí, me aventure a conocerlo y emborracharme a propósito para terminar en su cama, digo si no era lo que esperaba podría usar el pretexto clásico de ¡que hice, perdón andaba hasta la madre! Cosa que no fue así, si no todo lo contrario. Y volvería por más en la primera oportunidad.
Quiero ver líneas de sus dedos dibujados en mi espalda de nuevo, tal vez no lo vuelva a ver pero miss pelvis quedo satisfecha la realidad supera la ficción regrese a casa con el mejor sabor de boca, él es de los que en cada oportunidad se aleja buscando, o intentando encontrar.
Que se quede con los sueños de Violetta en su cama, con unos besos de mi boca, y mis piernas abrazándolo, y el agradecimiento por la hacer de lo erótico algo real.
Es un nómada que tiene casas y un lugar a donde va, que huye pero nadie puede huir de nada ni de sí mismo. Y entre paginas y letras nos buscamos, nos alejamos, nos enviamos besos que un día nos daremos, son de esas promesas que no ay que cumplir. Las palabras solo sé que quedan si las escribes con tinta en la piel, the only truth is what you feel!
lunes, 20 de septiembre de 2010
LA LOCURA ES EL ANTIDOTO ANTE LA ESTUPIDEZ…
Ay quienes caminan con el amor amputado con las ganas a medias y el ego en la bolsa derecha del pantalón. “No quiero enamorarme”, eso dijo después del segundo round en la cama y nublo la vista en el segundo beso de su Violetta.
Quienes somos para reprimir lo que la carne siente, el es de esos que juega y esconde un par de cartas en la manga de la camisa, y eso no es trampa, es miedo. Me gusta tener abastecida la despensa básica con cosas primordiales como: agua, un frasco de café, cigarros, papel de baño y sexo ocasional.
Nos besábamos mientras el agua de la regadera iba borrando las caricias pasadas y nos dejaba espacio para más, me dejo ver en su cara un poco de sentimentalismo que se le escapo sin darse cuenta. De pronto tuvo unos minutos de lucidez y decidió huir, se puso el pantalón, la camisa y camino a la puerta, dice que no le gusta voltear atrás, creo que lo hizo y por eso regreso. Creo que imaginaba que jamás saldría de mi boca: quédate.
Por la mañana debía marcharse la dosis de manos y deseos de “miss pelvis” se había terminado y volvía a ser yo sin mis prejuicios pero bueno esos hombres que quieren alimentar su cochino ego, ¡aja! Saben que ocho de diez hombres son expertos en arruinar el momento después del sexo, las mujeres como yo no necesitamos palabras, no queremos las promesas que no se van a cumplir y odiamos la palabras de miel al oído.
Una de esas frases de macho alfa fue lo que hizo a mi personita bajar de un salto de la cama. Los egoístas nos odiamos para destantear al enemigo, y después regresamos a la cama donde espera nuestro cochino ego.
Mi aventura de “una noche” se convirtió en “nos veremos pronto” ¡Amor! ya sabes cómo me enferma esa palabra que lastima que mis mejores sentimientos me hagan vomitar, la gente que se enamora no vomita por eso se envenena.
Todo se resume siempre en una pregunta ¿quieres jugar? Y juegas, pero siempre pon las cartas sobre la mesa. Precaución: si de esas precaucioncitas paranoicas que una se toma no tanto para protegerse como para sentirse protegida. Veía que la intensidad de su pasión estaba media por la soledad que la precedía.
Quienes somos para reprimir lo que la carne siente, el es de esos que juega y esconde un par de cartas en la manga de la camisa, y eso no es trampa, es miedo. Me gusta tener abastecida la despensa básica con cosas primordiales como: agua, un frasco de café, cigarros, papel de baño y sexo ocasional.
Nos besábamos mientras el agua de la regadera iba borrando las caricias pasadas y nos dejaba espacio para más, me dejo ver en su cara un poco de sentimentalismo que se le escapo sin darse cuenta. De pronto tuvo unos minutos de lucidez y decidió huir, se puso el pantalón, la camisa y camino a la puerta, dice que no le gusta voltear atrás, creo que lo hizo y por eso regreso. Creo que imaginaba que jamás saldría de mi boca: quédate.
Por la mañana debía marcharse la dosis de manos y deseos de “miss pelvis” se había terminado y volvía a ser yo sin mis prejuicios pero bueno esos hombres que quieren alimentar su cochino ego, ¡aja! Saben que ocho de diez hombres son expertos en arruinar el momento después del sexo, las mujeres como yo no necesitamos palabras, no queremos las promesas que no se van a cumplir y odiamos la palabras de miel al oído.
Una de esas frases de macho alfa fue lo que hizo a mi personita bajar de un salto de la cama. Los egoístas nos odiamos para destantear al enemigo, y después regresamos a la cama donde espera nuestro cochino ego.
Mi aventura de “una noche” se convirtió en “nos veremos pronto” ¡Amor! ya sabes cómo me enferma esa palabra que lastima que mis mejores sentimientos me hagan vomitar, la gente que se enamora no vomita por eso se envenena.
Todo se resume siempre en una pregunta ¿quieres jugar? Y juegas, pero siempre pon las cartas sobre la mesa. Precaución: si de esas precaucioncitas paranoicas que una se toma no tanto para protegerse como para sentirse protegida. Veía que la intensidad de su pasión estaba media por la soledad que la precedía.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
PUTIFICANDO EL AMOR
Puede que puedan imaginarme persiguiendo el amor, o esperando en las tardes a que algunos de mis amores se conviertan en mi putezco príncipe azul, o rojo, o tal vez amarillo. Pero, no en mi vida cotidiana lo único a lo que jamás me apego es a las relaciones personales, odio los sentimentalismos. No es que este en huelga él corazón, o sea una “perra desalmada”, como a veces me llama un querido amigo.
Veo a los esposos de algunas, los novios de otras y qué decir de los futuros cónyuges, pagar por un momento con alguna de nosotras, las mujeres como yo nos revelamos al hecho de saber que la mayoría de los hombres, si les gusta comprometerse o hasta se enamoran, pero algo en su ser en esa parte del instinto que les grita que deben alimentar el ego o reafirmar la masculinidad en brazos de una como yo que le susurre al odio que “¡eres el mejor!” (Aun sabiendo lo fingido de nuestras palabras), ellos deciden correr ese riesgo.
Qué rayos hacemos para no darnos cuenta de que todos buscan lo mismo, que los hombres fieles lo son mientras les dure el encanto de tus piernas, se necesita más que eso para retenerlos, se necesita más que ser amable, linda.
Mi amiga había decidido que su encanto fuera alternar ritmos tropicosos miradas y meneo de cola para seducir a su víctima, un tipo presuntuoso con cierto aire de Don Juan Tepiteño (trillado, muy trillado) y algunas frases rebuscadas.
Cuando besas te dejas seducir, siempre he creído que “besar en la boca es mucho más íntimo que tener sexo”, se dejo llevar, jugo y perdió. El tipo una semana después de su encuentro y una lista de promesas de amor, se caso con la Santa de su ex novia (estaba embarazada).
Mi amiga derramo unas cuantas lagrimas, probó la infidelidad y el maldito desencanto. Volver a casa y encontrarse con el mismo hombre en su cama, la desilusión no se hizo esperar, algunas cosas en el juego de las sabanas son difíciles de olvidar más que el mismo encanto de las promesas no cumplidas.
De vez en cuando se encuentra con el Don Juan y le roba algunos besos, se dicen mentiras, fingen que se creen. Cuando hay una persona que te agrada, lo que más quieres es creerle cualquier cosa que te cuente.
Veo a los esposos de algunas, los novios de otras y qué decir de los futuros cónyuges, pagar por un momento con alguna de nosotras, las mujeres como yo nos revelamos al hecho de saber que la mayoría de los hombres, si les gusta comprometerse o hasta se enamoran, pero algo en su ser en esa parte del instinto que les grita que deben alimentar el ego o reafirmar la masculinidad en brazos de una como yo que le susurre al odio que “¡eres el mejor!” (Aun sabiendo lo fingido de nuestras palabras), ellos deciden correr ese riesgo.
Qué rayos hacemos para no darnos cuenta de que todos buscan lo mismo, que los hombres fieles lo son mientras les dure el encanto de tus piernas, se necesita más que eso para retenerlos, se necesita más que ser amable, linda.
Mi amiga había decidido que su encanto fuera alternar ritmos tropicosos miradas y meneo de cola para seducir a su víctima, un tipo presuntuoso con cierto aire de Don Juan Tepiteño (trillado, muy trillado) y algunas frases rebuscadas.
Cuando besas te dejas seducir, siempre he creído que “besar en la boca es mucho más íntimo que tener sexo”, se dejo llevar, jugo y perdió. El tipo una semana después de su encuentro y una lista de promesas de amor, se caso con la Santa de su ex novia (estaba embarazada).
Mi amiga derramo unas cuantas lagrimas, probó la infidelidad y el maldito desencanto. Volver a casa y encontrarse con el mismo hombre en su cama, la desilusión no se hizo esperar, algunas cosas en el juego de las sabanas son difíciles de olvidar más que el mismo encanto de las promesas no cumplidas.
De vez en cuando se encuentra con el Don Juan y le roba algunos besos, se dicen mentiras, fingen que se creen. Cuando hay una persona que te agrada, lo que más quieres es creerle cualquier cosa que te cuente.
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